Grupo de autoconciencia feminista – Agosto 2021

Un grupo de autoconciencia feminista es un espacio seguro de mujeres y para mujeres para hablar, para poner en palabras aquello que nos habita o que nos ha pasado en esta sociedad misógina. Un espacio dónde  sabemos que seremos creídas y no juzgadas y dónde poder reflexionar sobre nuestra experiencia desde una perspectiva feminista. 

A continuación, resumo las reflexiones de las ocho mujeres que nos reunimos en el grupo de autoconciencia feminista de agosto.

“Me preocupa la aprobación de la autodeterminación de sexo en España”

Una compañera expresó su preocupación ante los intentos reiterados del gobierno de su país de aprobar la autodeterminación de sexo. Ahora mismo el trámite del anteproyecto se encuentra en el plazo abierto a alegaciones de la ciudadanía y ella está participando en este proceso. Dijo sentirse frustrada y desesperanzada de que fueran los partidos que se consideran más a la izquierda los que estuvieran defendiendo esta propuesta.

“No podemos ser super heroínas, tratemos de ser felices entre nosotras”

Una compañera expresó su preocupación por la aprobación en su país  (Chile) de una explotación minera que va a provocar una gran contaminación ambiental y que se aprueba a pesar de la oposición de los colectivos ecologistas y de la opinión pública. Reflexionó sobre la gran confusión que existe sobre lo que es o no es realmente feminismo, ya que había visto un post en instagram dónde se relacionaba el feminismo con el gusto por disfrazarse de animal y tener relaciones sexuales de este modo (“ser furry”). La confusión del feminismo con la teoría queer hace que todo discurso identitario se considere feminista, lo cual es erróneo. Concluyó que a pesar de que todo está mal, no podemos ser super heroínas y luchar por todas las causas, sino que debemos tratar de ser felices entre nosotras y construir una comunidad de mujeres.

“No quiero ser madre porque ya estoy cansada de maternar”

Otra compañera reflexiona sobre lo injusto que es que las mujeres nos sintamos responsables de salvar el mundo que los hombres están destruyendo, ya que en el fondo sabemos que ellos están montadísimos en sus privilegios y que no van a hacer nada para solucionar el problema que han generado. Reflexiona sobre sus amistades con hombres y cómo se sorprende de que ellos desconozcan completamente lo que significa la “responsabilidad afectiva”, algo que para ella es tan básico en las relaciones humanas. Reflexiona que habiéndose visto obligada a maternar a sus familiares por su rol de mujer y viendo el estado crítico del planeta, ha decidido que ya ha maternado lo suficiente y que no quiere ser madre.

“En México a las feministas las reciben a manguerazos”

Otra compañera denuncia cómo a las feministas que piden la despenalización del aborto se las recibe a manguerazos en el parlamento, mientras que al colectivo que demanda la autodeterminación de sexo se le recibe con banderas trans y aplausos. Reflexiona cómo la militancia política al estilo masculino muchas veces desgasta a las mujeres y se pregunta cómo sería una vía de acción política propia de las mujeres.

“Como enferma, me resulta ofensivo que personas sanas quieran medicalizarse”

A otra compañera le parece escalofriante las fotos en redes sociales de las mutilaciones a las que se someten las personas que sufren cirugías de “reasignación de sexo” y, como enferma, confiesa que le resulta insultante que personas sanas quieran medicalizarse. Se sintió identificada con el “estar cansada de maternar”. Confesó su dificultad para cortar lazos con su familia, sobre todo con el padre, que describió como una figura tóxica y su sentimiento de culpablidad al sentirse “mala hija” por necesitar desapegarse.

“Yo me apunto a la comunidad de mujeres”

Otra compañera se mostró entusiasmada con la idea de la creación de una comunidad sólo para mujeres. Reflexionó sobre la doble vara de medir patriarcal. Por ejemplo, cómo se cuestiona la contaminación de la higiene menstrual pero no se dice nada de iniciativas cómo hacer turismo a otros planetas, deseo de los hombres multimillonarios. Visibilizó su condición de enferma de fibromialgia y fatiga crónica y compartió su decisión de no amargarse con el tema “trans” por su salud emocional. Se mostró sorprendida por algunas declaraciones de supuestas feministas radicales españolas que no hacían ninguna crítica del matrimonio o la heterosexualidad obligatoria como institución, sino que sorprendentemente, defendían la heterosexualidad como algo innato o la existencia del orgasmo vaginal. Se mostró tremendamente preocupada por el repunte del terrorismo machista en España.

“Estoy muy agradecida de los vínculos que tengo con mujeres”

Otra compañera explicó cómo la pandemia le había impactado personalmente y cómo había descubierto el feminismo de la diferencia. Este descubrimiento le ha llevado a profundizar en su transformación interior y cultivar su vínculo con otras mujeres y disfrutar de los recovecos de la libertad femenina posible en este sistema. Con el tiempo, se ha dado cuenta de que no necesita relacionarse con hombres, ya que sabe desde qué posición hablan y ya no le interesa. Le parece más interesante estar con mujeres. Explicó la importancia de haber hecho un proceso de autoconciencia acerca de su ciclo menstrual gracias al curso de meditación y ciclo menstrual consciente de Ana María y su compartir de este proceso con otras mujeres.

Algunas compañeras reivindicaron la existencia lesbiana como una vía para mejorar la calidad de vida de las mujeres, alejadas de los abusos de los hombres. Se terminó reflexionando que «aquí lo único obligatorio es la heterosexualidad, el lesbianismo es una invitación a liberarnos».

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