Grupo de autoconciencia feminista – Noviembre 2021

Un grupo de autoconciencia feminista es un espacio seguro de mujeres y para mujeres para hablar, para poner en palabras aquello que nos habita o que nos ha pasado en esta sociedad misógina. Un espacio dónde  sabemos que seremos creídas y no juzgadas y dónde poder reflexionar sobre nuestra experiencia desde una perspectiva feminista. 

A continuación, resumo las reflexiones de las cinco mujeres que nos reunimos en el grupo de autoconciencia feminista de noviembre de 2021.

“Voy a comunicarle a mi madre que he salido de la heterosexualidad obligatoria”

Una compañera compartió que se había mudado y empezado a vivir sola y que había invitado a su madre, que se encuentra en su país de origen, a pasar tres meses con ella en su casa. En esa visita, planea contarle a su madre que es lesbiana. Se teme que la reacción no va a ser buena, pero aún así está decidida a contárselo. Quiero contárselo desde la perspectiva feminista y política de su decisión, ya que ella no cree en eso de las orientaciones sexuales innatas y el discurso del “salir del armario”. También compartió un debate que inició en un grupo sobre la posibilidad o no de los hombres de ser feministas. Su profesor, detalló, iba de feminista. Ella explicó que los hombres podían dejar de violentar, dejar de utilizar sus privilegios, pero que no podían abanderar la lucha feminista y que los hombres se tiñeran el pelo de colores o se pintaran las uñas no les servía de nada a las mujeres. Hubo un encendido debate en la que ella, por suerte, fue respaldada por algunas de sus compañeras.

“Estoy agotada, harta, frustrada…necesito descansar de los hombres”

Otra compañera compartió sus dificultades de relacionarse con la gente debido a su aguda conciencia feminista: con los hombres no podía soportar su machismo y con las mujeres le resultaba difícil conectar al estar muy sumergidas todavía en el discurso patriarcal ellas mismas. Comenta que ha decidido estar soltera (lleva ya año y medio) para descansar de las relaciones con los hombres, ya que con el tiempo de soledad ha podido revisar esas relaciones y ser consciente de “la mierda que sale”.  Quiere crear amistades y nuevos vínculos y por eso se animó a participar en este grupo. Ella está abierta a establecer relaciones de amistad con hombres…pero no encuentra a ninguno que esté interesado en la amistad. Se da cuenta de cómo ellos no la miran como una igual, ni son capaces de admirarla y eso le cansa. Al tener 30 años, todo el mundo a su alrededor vive dentro de la estructura de la pareja y le es por ello difícil conseguir gente con la que relacionarse.

“Si tú pones los límites, te ponen de tirana”

Otra compañera compartió su experiencia trabajando de camarera. En ese trabajo, encuentra muchos hombres invasivos y tiene que estar poniendo límites todo el rato. Por ello se gana calificativos como “seca”, “borde”, lo cual lo lleva sin problema, pero reflexiona que mientras que si los hombres ponen límites se considera, positivamente, que tienen “carácter”, si las mujeres los ponen, las consideran, negativamente, “tiranas”. Compartió que es fotógrafa y cinematógrafa, y que está asistiendo a un seminario  sobre cine LGTBQ+.  Solamente hay dos mujeres: ella y una amiga suya. A pesar de ello, todos hablan con la “e” o refiriéndose a sí mismos en femenino. Le incomoda  el hecho de que “parece que por pertenecer a la militancia de LGB tienes que ser queer. Las sexualidades se han invisibilizado hasta tal punto que si no estás a favor del queer parece que no puedes estar dentro del activismo LGBT, por la imposición de las siglas Q +. Y en especial, está invisibilizada la lucha de mujeres dentro del activismo LGBTQ+, dado que cedemos el espacio como siempre”. 

“Estoy encantada con el curso de historia de las mujeres”

Otra compañera nos compartió su entusiasmo por lo que está aprendiendo, junto con su hija, en un curso online sobre historia de las mujeres al que se han apuntado. Es un curso largo en el que se visibiliza el papel y la experiencia de las mujeres a lo largo de toda la historia. Comparte también comentarios sobre algunas de sus lecturas: los poemas de Safo, Matriarcadia y El papel pintado amarillo de Charlotte Perkins. Especialmente está encantada con la historia de Matriarcadia, que retrata un país solo de mujeres. Esa novela retrata un sueño en el que a ella le gustaría vivir.

“Quizás soy idealista, pero me cuesta el separatismo”

Otra compañera comenta que, quizás por conciliadora o idealista, le cuesta recurrir a la estrategia política del separatismo. A ella le gustaría poder relacionarse con los hombres como iguales, sin embargo, aunque lo ha intentado, ellos ni se lo plantean. Ve más fácil, por otra parte, relacionarse amistosamente y desde la igualdad con las mujeres.

“Hay que salir del acto de fe de creer en los hombres buenos”

Otra compañera, a raíz de lo hablado, comenta que es escéptica de la existencia de “aliados feministas” y que para ella el separatismo es salir del acto de fe de creer en el hombre bueno, que en su opinión no existe. Argumenta: “Ese hombre “bueno” igual te trata bien a ti, pero luego explota a su madre o a su hermana”. O ve porno, o se va de putas, podríamos añadir. Comparte que le ha tocado hacer un trabajo de grupo con los dos únicos varones de la clase. La consecuencia es que ha tenido que aguantar sus “mansplaining”.

“Simbólicamente, me he desvinculado de los hombres”

Siguiendo el hilo del debate, otra compañera comparte que ella práctica el separatismo leyendo solamente a autoras mujeres y viendo películas o series protagonizadas o dirigidas por ellas. Su círculo de amigas es feminista. Y se ha desvinculado, por tanto, simbólicamente de los hombres. Solamente se relaciona con sus hijos y hermanos.  Confiesa envidiar a las jóvenes, como las participantes del grupo, que tienen tanta conciencia feminista siendo tan jóvenes. Considera que si ella la hubiera tenido en su juventud, se habría ahorrado mucho sufrimiento y su vida hubiera sido diferentes. Reflexiona que a nivel de salud sabe que sus problemas son fruto de las múltiples violencias patriarcales: el androcentrismo de la medicina, la violencia institucional, económica, emocional, psicológica sufrida…Se ha dejado la salud en trabajos precarios. Explica que vigila de cerca a su hija (que tiene pareja varón) y a su nieta para que estén bien y no les pase nada.

“Siempre me he sentido más a gusto con mujeres”

Otra compañera comentó que “salió del armario” a los dieciséis como bisexual y que, por suerte, su madre terminó aceptándolo bien. Compartió que su primera relación sexual fue con una mujer y que siempre se ha sentido más a gusto con las mujeres. Nos comentó que próximamente iba a ser redactora en un medio en la sección de arte y cultura y que pretendía escribir artículos desde la perspectiva feminista.

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