Grupo de autoconciencia feminista – Octubre 2021

Un grupo de autoconciencia feminista es un espacio seguro de mujeres y para mujeres para hablar, para poner en palabras aquello que nos habita o que nos ha pasado en esta sociedad misógina. Un espacio dónde  sabemos que seremos creídas y no juzgadas y dónde poder reflexionar sobre nuestra experiencia desde una perspectiva feminista. 

A continuación, resumo las reflexiones de las nueve mujeres que nos reunimos en el grupo de autoconciencia feminista de octubre de 2021.

“Estoy llevando mal estar sin trabajo y dependiendo de mi pareja”

Esta compañera, madre de dos hijos y en una relación heterosexual, comparte que después de finalizar su doctorado y de estar sin trabajo actualmente durante un tiempo, empieza a sentirse mal por “sentirse 0 productiva”. También compartió que la terapia la ayudó a ver que algunas de sus dificultades relacionales venían de cómo su madre le había educado.

“Estoy aprendiendo punto de cruz, siguiendo mi genealogía femenina”.

Otra compañera nos comparte brevemente que está iniciando un emprendimiento y que está contenta por ello. Está aprendiendo a coser para hacer ropa y tiene el apoyo de sus amigas, que les gusta mucho lo que hace.

“Me siento en conflicto al trabajar con hombres y para el Estado”

Otra compañera nos compartió el conflicto que le provocaba el trabajar en compañía de hombres y en la institución estatal. Ella, como actriz, mejoró un guión para representar y sensibilizar contra el acoso sexual en el trabajo, ya que si hubiera sido por su jefe, hubiera habido diferencia entre piropos bien dados y mal dados. La representación fue un éxito y su jefe la felicitó por haberle corregido el guión.

“Me está haciendo mucho sentido el feminismo radical de la diferencia”

Otra compañera compartió desde que la pandemia llegó ha ido leyendo mucho feminismo radical de la diferencia y que le está haciendo mucho sentido y lo está llevando a su vida. Sin embargo, aunque le cuadra mucho lo de la independencia simbólica, al vivir en uno de los estados más feminicidas de México, duda de si esa independencia la aleja de esa realidad. Siente que los hombres se interponen, invaden su realidad, pero piensa que el mundo no es de ellos y le gustaría que las mujeres estuviésemos más juntas.

“Tengo claro de qué no quiero hablar”

Otra compañera tenía claro de qué no quería hablar (de los hombres, de su enfermedad) pero no de lo que sí quería hablar. Al final compartió por haber resonado con la reflexión de la compañera anterior, ya que le había gustado mucho leer El fraude de la igualdad de María Milagros Rivera Garretas. Reflexiona a partir de ellos que ella tuvo una relación conflictiva con su madre, que siempre había preferido a sus hijos varones. Cuando ella fue madre, ella intentó no hacerle lo mismo a su hija y tienen muy buena relación.

“Al escuchar un episodio de Voces de Matria, reflexioné sobre mi madre”

Otra compañera compartió la reflexión que había tenido al escuchar un episodio de Voces de Matria la relación con la madre y el feminismo. En su caso, la relación con su madre era difícil. Su hermana mayor era la preferida. Este episodio le hizo pensar en las experiencias de su madre como mujer y querer sanar la relación con ella. Se dio cuenta de cómo había admirado más a su padre que a su madre, por verlo más inteligente, a pesar de que los dos eran docentes. Su madre se encargaba de todo: la casa, la cocina, los cuidados…

“Tengo una relación muy buena con mi madre”

Otra compañera compartió que ella no se había sentido identificada con los problemas de relación madre-hija que se comentaban en ese episodio, ya que ella tiene una muy buena relación con su madre, muy simbiótica. “Demasiado buena” incluso le dicen a veces. Es una relación afectuosa, confidente. Tiene dos hermanos cinco años menores que ella, un chico y una chica. Se enfadaba de ver los privilegios que tienen los hombres en su familia y en la sociedad.

“Hace mucho tiempo que no necesito la aprobación de los varones”

Otra compañera compartió que su relación con su madre era muy buena pues la admiraba mucho y que, por otra parte, hacía mucho tiempo que no necesitaba la aprobación de los varones. Vive en un estado feminicida. Su dificultad ahora mismo está en que tiene mucho temor e inseguridad para comunicarse y relacionarse con otras mujeres.

“La crianza es el trabajo que sostiene el mundo”

Otra compañera reflexiona, a raíz de un comentario anterior, que ella también ha vivido la desvalorización por dedicarse a tareas de cuidado. Considera que la crianza está desvalorizada, a pesar de que es el trabajo que sostiene el mundo y que requiere muchas más habilidades que otros como paciencia, presencia…Ella comparte que su relación con su madre era como de enamoramiento: le parecía la más hermosa. Por otra parte, sentía aversión por su padre.

“Lo de ellos es descarga mental, lo nuestro carga mental”

Otra compañera reflexiona sobre cómo los hombres no tienen para nada la carga mental de la responsabilidad del cuidado y de la casa. Recuerda cómo ella tuvo que maternar a sus hermanos y cómo ella siendo madre había necesitado ayuda de sus hijos mayores para cuidar del más pequeño. Reflexiona que sus propios hijos varones no la conocen a ella como mujer, si no que la ven solo como madre. Su hija, con la que tiene más confianza, sí que la conoce como mujer. En sus 20 años de dedicarse a ser madre, siempre le decían “tú que no trabajas”, “tú que tienes tiempo”… Criticó que las mujeres tengamos que ser todo, productivas, reproductivas…siempre al servicio. También reflexionó que de niñas se nos corta la afectividad por otras niñas.  Recordó cómo esas mejores amigas que tenía en el colegio o en el instituto las perdió al llegar a la pubertad y empezar a interesarse por los hombres. “Entran a colonizarnos, al primer novio, perdí a mis amigas. Pero él conservaba a sus amigos”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *